Se vende tranvía: Razón aquí
Artículo de opinión publicado el 21-07-2022 en Levante-EMV
Por Salvador Llopis Ibiza ('Cota'). Portavoz del grupo municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Oliva
Pedro Sánchez ha anunciado recientemente que el transporte público será gratuito en septiembre. Para quienes dispongan de dicho transporte, debe ser una noticia maravillosa. Pero ni en el sur de La Safor, ni en el norte de La Marina, gozamos de esa suerte.
En Oliva y alrededores la opción del transporte público es inviable. No hay tren, y los pocos autobuses que circulan tienen unas conexiones, frecuencias e intermodalidad que distan mucho de los estándares europeos, incumpliéndose flagrantemente sus disposiciones (Reglamento CE 1370/2007), así como la propia Ley de Movilidad de la Comunitat Valenciana, la 6/2011.
Para colmo, en lugar de asumir alguna responsabilidad, quienes la tienen intentan desviar nuestra atención con señuelos. Algo que podría llegar a indignarnos si no estuviéramos ya curados de espanto. De sobra sabemos que, cada vez que vienen elecciones, se hacen importantes anuncios sobre el tren.
Así, el pasado mayo, a un año de los próximos comicios, el entonces conseller de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad, Arcadi España, cumplió la tradición. Sin aportar documentación, y de una forma más bien improvisada, anunció que la Generalitat iba a construir un tranvía para el trayecto Gandia-Oliva-Dénia.
Yo no tengo nada en contra. Para mí cualquier medio de transporte es bienvenido si mejora nuestra precaria situación de movilidad. Pero no me parece correcto que se utilice como distracción. Porque el ex-conseller y su sucesora, con la habilidad de un trilero, han acabado centrando la atención en ese hipotético tranvía y sus imaginarios detalles, lo que ha dado pie a ciertas discusiones, tan especulativas como estériles. Porque mientras se debate sobre detalles que no figuran en ningún proyecto, se desvía la atención de las cuestiones importantes (¿dónde está la bolita?).
Lo que no deberíamos perder de vista es que Ximo Puig lleva en el Palau de la Generalitat desde 2015. ¿Qué han hecho todo este tiempo sus consellers para que La Safor cumpla la legislación en materia de movilidad? ¿Por qué en tantos años no se ha licitado el contrato CV-11 que debía conectar 33 municipios del sur de la comarca (y Pego) a través de seis líneas radiales de autobús? ¿Por qué ni siquiera se han suplementado los contratos actuales para que las frecuencias lleguen a unos mínimos aceptables? Lo que nos lleva a otra gran pregunta: si la Generalitat no ha sido capaz de sacar adelante estos simples contratos, ¿cómo va a ser capaz de compaginarlos en el futuro con el mantenimiento añadido del servicio de tranvía? Las cuentas no salen.
Especialmente grave me parece que venga a La Safor la actual consellera, Rebeca Torró, y no dé explicaciones a la ciudadanía de todas estas cuestiones (de su directa competencia). Pienso que no es de recibo que deje sin respuesta cuestiones obvias: ¿Cómo va a ser nuestro transporte público hasta 2029, mientras esperamos el prometido tranvía? ¿Cómo va a ser la movilidad de aquellas localidades que queden fuera de su trazado?
Es más, ¿cómo puede un responsable autonómico de movilidad dar a entender a la ciudadanía que el Tren de la Costa no va a llegar, sin aportar detalles ni documentación sobre un tema tan importante y sensible? ¿Qué va a pasar con todo el dinero gastado, con todas las tramitaciones realizadas? ¿Qué va a pasar con todo el suelo reservado en los distintos planes generales para este fin?
Demasiadas preguntas sin respuesta. Y
aún quedan las más incisivas: ¿Cómo es posible que, ante una insinuación de
este calibre, la ministra Raquel Sánchez guarde silencio? ¿Dos consellers de la
Generalitat Valenciana, Arcadi España y Rebeca Torró, lanzan a los cuatro
vientos que el Tren de la Costa ni está ni se le espera, y la ministra no tiene
nada que decirle a la ciudadanía? ¿Debemos interpretar que quien calla otorga? ¿Qué han hecho los ministros de Pedro Sánchez en relación a este proyecto tan importante? (el cual, recordemos, lleva en la Moncloa desde 2018).
En Oliva llevamos décadas esperando el regreso del tren. Primero esperábamos la prolongación de la línea de Cercanías. A partir de 2009 se nos habló del Tren de la Costa, que impulsó José Blanco. Ministro socialista que incluyó dicho proyecto en el Plan de Cercanías de la Comunitat 2010-2020. Después de tantos años esperando, asusta ver la ausencia de rigor y seriedad con que se está manejado este tema. Denota muy poca sensibilidad y empatía, rallando la falta de respeto. Esto se va pareciendo cada vez más a la estafa de la película de Juan Estelrich, Se vende un tranvía (1959). Como en el film, aquí también hay ingenuos: las personas de buena fe que han creído en sus instituciones.
Quiero terminar felicitando a Carlos Mazón, líder del PP en la Comunitat, por su habilidad para destapar todas estas incoherencias de los gobiernos socialistas de Sánchez y Puig. Como presidente de una institución que no tiene la obligación en materia de movilidad (la Diputación de Alicante), ha sido capaz de dejar en evidencia a quienes sí tienen la competencia, aunque lleven años sin ejercerla. ¡Gracias Carlos!

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