Imagínese que fuera al revés
Artículo de opinión publicado el 10-03-2021 en Levante-EMV
Por Salvador Llopis Ibiza ('Cota'). Portavoz del grupo municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Oliva
Les ruego que me disculpen si dirijo especialmente estas letras a los votantes locales de Compromís y PSOE. No porque mi intención sea establecer ningún tipo de discriminación ideológica, sino porque creo que lo que pretendo exponer va más allá de cualquier sesgo partidista. Se refiere a la esencia misma de nuestra democracia, y pienso que debe valorarse en términos de simple justicia-equidad. Dado que, a mi entender, en la presente legislatura se están malogrando muchos mínimos institucionales.
De hecho, la legislatura comenzó con toda una declaración de intenciones. PSOE y Compromís pactaron subirse los sueldos y aumentar el número de sus asesores políticos: crearon cuatro más, que se sumaban a sus dos respectivos secretarios de grupo. Y eso al tiempo que suprimían los de los grupos de la oposición (PRO, PP y Cs). De un plumazo dinamitaron unos logros consensuales por los que el PSOE, uno de los firmantes, había luchado tanto durante la legislatura anterior. No les tembló el pulso al aprobar algo que iba diametralmente en contra de lo que hasta entonces habían estado defendiendo vehementemente (recordemos el cartel de la puerta de su despacho, o las repetidas intervenciones de su portavoz sobre el tema).
Este reparto tan poco ecuánime de recursos, aumentándose opulentamente los propios mientras despojaban a la oposición, fue una decisión deliberada y cargada de valor simbólico. Y más todavía si tenemos en cuenta que, en la actualidad, los partidos de la oposición sumamos más votos que los del gobierno: 5.727 frente a 5.258.
Pero ni este detalle, ni nada, iba a detener el rodillo que se había puesto en marcha. Para rizar el rizo, permitieron que uno de sus concejales cobrase una dedicación exclusiva, a pesar de que no iba a dedicarse en exclusividad al municipio (!).
Al injusto y antidemocrático reparto de recursos siguió la ausencia de información respecto a iniciativas municipales (pagadas con dinero de todas y todos, no sólo de los votantes de determinados partidos). En multitud de ocasiones, los concejales de la oposición nos hemos enterado literalmente "por la prensa" de cómo se utilizan los recursos públicos. Detalle que un auténtico demócrata entenderá que va mucho más allá de la simple falta de delicadeza.
A ello debemos sumar la falta de transparencia, la ausencia de contenido de muchas comisiones, el desprecio al cumplimiento de los plazos legales de convocatoria y entrega de documentación, la frecuente ausencia de informes, etc., etc., etc. Los ejemplos más paradigmáticos los sufrimos en los plenos de subvenciones y en el del presupuesto. Rodillo y disparate en grado sumo. Aunque, por desgracia, no han sido los únicos. Ya lo denuncié en mi anterior artículo "Tarde y mal,denominación de origen", de 28-01-2020. Lamentablemente, de rabiosa actualidad.
Pero la cosa no acaba ahí. A todo lo anterior podemos añadir el ninguneo constante en actos institucionales (como, p.e, la presentación del "superdrone"), o en periódicos sufragados parcialmente por las arcas municipales. Todos recordamos el primer número del nuevo rotativo local, que proyectaba una descarada omnipresencia de concejales del gobierno, junto a una total censura del resto de la Corporación municipal (y de la sociedad olivense, en general).
Y lo peor es que el ejercicio propagandístico no tiene fin: fotos, vídeos, vallas publicitarias... Va aumentando el gasto en "publicidad", al tiempo que suben los impuestos (algunos tan salvajemente como el 150% de las plusvalías). Y encima se desaprovecha ese esfuerzo tributario por falta de dedicación. De hecho, 2020 pasará a la historia por el ser el primer año que Oliva no habrá aprobado el correspondiente presupuesto municipal. Amén de otras dejaciones muy significativas como el contrato de recogida de basura, la limpieza viaria, el teatro Olimpia, etc., etc., etc.
Para más inri, frecuentemente intentan coartar nuestro trabajo con el clásico truco de hacer oposición a la oposición. Es decir, criticando nuestras críticas en lugar de defender con argumentos su gestión; y exigiéndonos un consenso que ellos dinamitan constantemente. Porque ya saben, cuando el consenso se exige...
Y para colmo de los colmos, asistimos a episodios tan "intolerables" (cito al alcalde) como el que tuvo lugar el pasado viernes 26. Protagonizado, una vez más, por el polémico asesor del grupo Socialista. Episodio que se suma a demasiadas otras "intolerables" actuaciones, pero ante la total pasividad del botánico gobierno y de su alcalde.
En definitiva, asistimos a una degradante involución democrática, que debería preocupar a todo demócrata, con independencia de su ideología. Y ahora entenderán el por qué de la advertencia inicial. Quiero acabar apelando a la empatía y al sentido de justicia de todas y todos, pero especialmente de las personas de bien que han votado (en su justo derecho, faltaría más) a los partidos que componen el actual equipo de gobierno. Imagínese, por un momento, que la situación fuese a la inversa. Que Compromís y PSOE estuviesen en la oposición, y que todas las carencias democráticas anteriormente descritas fuesen responsabilidad de partidos de un signo distinto al suyo. ¿Cómo las calificaría? ¿Apelaría con vehemencia a las esencias de la democracia?
Si ese es el caso, y considera que no he faltado a la verdad en lo expuesto, le pido ayuda como demócrata... por el bien de Oliva. Porque esto va de democracia, no de partidos. Gracias en nombre de todas y todos.

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