El Botànic de Oliva padece podredumbre de raíz
Artículo de opinión publicado el 21-12-2019 en Levante-EMV
Por Salvador Llopis Ibiza ('Cota'). Portavoz del grupo municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Oliva
En circunstancias normales, una vicealcaldesa, por dignidad y coherencia, hubiese presentado su dimisión tras una rueda de prensa como la que realizó Ana Morell el pasado 2 de diciembre. Porque no es coherente acusar a tu alcalde de persecución política hacia ti, comprando informes con ese fin -está diciendo, con otras palabras, que el alcalde está prevaricando-, y seguir siendo su segunda de a bordo. Lo primero es absolutamente incoherente con respecto a lo segundo.
Del mismo modo, en circunstancias normales, un alcalde coherente hubiese cesado de forma inmediata a su vicealcaldesa, tras unas declaraciones como las que hizo David González en la réplica que tuvo lugar el 5 de diciembre. Porque es incongruente acusar a tu lugarteniente de llevar 9 años engañando al ayuntamiento y a la ciudadanía, tacharla de mentirosa que vierte calumnias graves sobre ti... y mantenerla como tu segunda de a bordo. Es una incoherencia absoluta.
Claro que, en circunstancias normales, nadie investiría alcalde a alguien que considera un criminal que utiliza su cargo torticeramente para perjudicar a sus adversarios políticos y beneficiarse electoralmente. En circunstancias normales nadie investiría alcalde a alguien a quien paralelamente -a través de una querella por vía penal interpuesta por tu marido-, le está pidiendo su inhabilitación. Es decir, que no pueda ejercer cargo público alguno -no sólo el de alcalde... ninguno. Como nadie, en circunstancias normales, aceptaría los votos de alguien que te considera un criminal y pide, por vía penal, tu inhabilitación.
Todo eso nos demuestra que el matrimonio concertado que se perpetró el 10 de julio de 2019, y del que nunca se han hecho públicas las cláusulas matrimoniales, estaba envuelto de intereses inconfesables que nada tienen que ver con la coherencia o la dignidad personal... y mucho menos con el bien de la ciudad -por más que intenten revestir de esta falsa sublimación lo injustificable.
Poco a poco, se han ido revelando los verdaderos motivos que sustentaban el Botànic de Oliva -si se le puede llamar así, visto lo visto. Entre las escasas gestiones realizadas por el equipo de gobierno engendrado el 10 de julio, hemos visto la creación de nuevos títulos nobiliarios -vicealcaldesa-, la proliferación de asesores, aumentos de sueldo -Ana Morell, sin ir más lejos, cobra un 80% más que su antecesor-, aumentos brutales de la plantilla municipal, y aumentos igualmente brutales de impuestos - un 150% de aumento en las plusvalías, por ejemplo. Es decir, un despropósito tras otro, con un denominador común: más gasto, más impuestos para todos... y más sueldos para el Botànic.
Como vemos, lejos del interés general quedan las buenas intenciones falsamente pregonadas por el Botànic de Oliva. Los ciudadanos y ciudadanas no hemos visto nada más que subidas de impuestos y de sueldos. Y eso es lo que se esconde detrás del matrimonio concertado del 10 de julio, donde Carlos Fernández Bielsa -alcalde socialista de Mislata- y Josep Miquel Moya -Director General d'Esport, de Compromís- forzaron a unos ariscos novios a pronunciar sus votos por el "bien de Oliva" y "a cambio de nada". Algo que ya nadie -ni los más ingenuos- cree a día de hoy.
Ese acuerdo estaba viciado de raíz. Si Compromís sabía que Ana Morell llevaba 9 años engañando al ayuntamiento y a la ciudadanía, de ningún modo podía taparse la nariz ante tamaña falta de ética y honestidad. Y si el PSOE consideraba que David González era un prevaricador que compraba informes para perjudicar a sus rivales políticos, de ningún modo podía confiarle la gestión de la ciudad. Sólo motivos ocultos y oscuros pueden explicar un pacto tan "contra natura".
Los hechos demuestran, claramente, que no nos encontramos ante "circunstancias normales·". Lo cual, unido al oscurantismo que envuelve las cláusulas matrimoniales de 10 de julio de 2019, refuerza la sospecha que algo muy oscuro sustenta al Botànic de Oliva. Un Botànic que esconde situaciones absolutamente anómalas y que, como vemos, está podrido de raíz.

Comentarios
Publicar un comentario